Sangrado o vino gris, ¿conoces la diferencia?

Si aún sigues aprendiendo y mejorando tus conocimientos vinícolas es posible que el título de este post te haya dejado alucinado ¿Sangrado? ¿Vino gris? ¿De qué película ha salido todo eso?

Pero no, no estamos inventándonos nada, más bien te estamos hablando de las dos formas centenarias para crear el vino rosado y de las que hoy te queremos hablar en profundidad para que conozcas la diferencia.

Sangrado o vino gris, ¿conoces la diferencia? 0

El sangrado es una técnica que se realiza a la par que la creación de un vino tinto. En este caso podríamos decir que el rosado es un subproducto de la fermentación del tinto.

Durante el momento en el que se está macerando lo que en un futuro será el vino tinto se extrae un 10% de la creación para crear el jugo del rosado. Esto, normalmente, se realiza a través de un grifo interior que conecta con el interior del depósito.

Con esto el tinto sobrante se intensifica y su mosto se concentra haciendo un vino más rico y audaz.

El “sangrado” se fermenta produciendo un rosado de mayor intensidad colorante y, según los expertos, con mayor personalidad y más presencia de sus fenólicos.

Por otro lado, el vino gris es otra técnica para producir vinos rosados, estos suelen ser más sutiles y asalmonados que los sangrados. Para conseguir estas tonalidades el grano de uva tinta se separa del hollejo y se evita que la piel aporte aún más color al vino.

Tras esto el método de elaboración es muy parecido al de los vinos blancos. Las uas se prensan y se aplica un tiempo de maceración corto, donde se crean todos los matices de la copa. Tras ello se pasa directamente al embotellado y se recomienda un consumo sin mucha espera.

¿Qué te parece esta diferencia? Ahora te toca catar dos rosados elaborados con estos procesos diferentes y ver cual te gusta más.

 

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