Cómo cocinar con vino: qué vino usar en la cocina

Guiso de carne cocinado con vino tinto, una salida para el vino que no te gusta

La regla es corta: si no te lo beberías, no lo cocines. El vino no desaparece en la cazuela, se concentra, y con él todo lo que traiga de serie. Y conviene saber otra cosa antes de empezar: el alcohol no se evapora del todo. Después de quince minutos de cocción todavía queda el 40%.

Cocinar con vino y maridar vino son dos cosas distintas y se confunden constantemente. Maridar es elegir qué te bebes con un plato. Cocinar con vino es usarlo como ingrediente: ahí no buscas que te guste solo, sino lo que le hace al guiso su acidez, su azúcar y sus aromas cuando reduce. Esta guía va de lo segundo.

Qué estás cocinandoQué vino usarPor qué
Guisos de carne rojaEstofados, rabo, jabalíTinto con cuerpo y buena acidezAguanta horas de cocción sin quedarse plano y aporta color y estructura
Aves y cerdoPollo al vino, lomoTinto joven o blanco con volumenSuficiente presencia sin tapar una carne más delicada
Pescado y mariscoSalsas, arroces, almejasBlanco seco y frescoLa acidez limpia y realza sin teñir el plato
Sofritos y arrocesLa base de casi todoBlanco seco o rosadoDesglasa la sartén y levanta los jugos pegados al fondo
Salsas de reducciónPara napar carnesTinto de cuerpo o vino de licorConcentra azúcares y da brillo y textura
Postres y frutasPeras al vino, sopas de frutaTinto con fruta madura o vino dulceEl azúcar del vino trabaja a favor del postre

¿Qué vino le echo a este plato?

Dos preguntas y sabes qué botella abrir y cuánto reducirla.

Atajo: carne roja y cocciones largas, tinto con cuerpo. Pescado, marisco y sofritos, blanco seco. Salsas cortas para napar, vino de licor o tinto reducido. Y siempre un vino que te beberías.

Pregunta 1 de 2

¿Qué ingrediente manda en el plato?

Pregunta 2 de 2

¿Cuánto va a cocinar?

El mito del alcohol que se evapora

«Tranquilo, el alcohol se evapora.» Es probablemente la frase más repetida y menos cierta de cualquier cocina. El etanol hierve a menor temperatura que el agua, sí, pero en una cazuela no está solo: forma una mezcla con el agua del guiso y se va perdiendo poco a poco, no de golpe.

La referencia que se usa en nutrición para calcularlo es la tabla de factores de retención de nutrientes del USDA, elaborada a partir de un estudio que midió el alcohol restante en platos marinados, flambeados, horneados y guisados. Los números sorprenden:

Método o tiempo de cocciónAlcohol que permanece
Marinada sin cocciónEl vino no llega a calentarseHasta un 70%
Añadido a líquido hirviendo y retirado del fuego85%
Flambeado75%
Horneado 25 minutos, sin remover45%
Cocción a fuego suave, 15 minutos40%
Cocción a fuego suave, 30 minutos35%
Cocción a fuego suave, 1 hora25%
Cocción a fuego suave, 2 horas10%
Cocción a fuego suave, 2 horas y media5%
85%

del alcohol sigue ahí cuando añades vino a un líquido hirviendo y apartas la cazuela del fuego. El flambeado, que parece lo más contundente, deja todavía un 75%.

Hay dos consecuencias prácticas. La primera, de cocina: si quieres que el vino se integre y no sepa a crudo, necesita tiempo, no un golpe de fuego. La segunda, de sentido común: en un plato pensado para niños o para alguien que evita el alcohol, una salsa rápida al vino no es inocua.

Por qué el «vino de cocinar» es mala idea

En el lineal del supermercado hay botellas etiquetadas como vino para cocinar, a precio muy bajo. Merece la pena darles la vuelta y leer los ingredientes: muchas llevan sal añadida, y algunas también conservantes y colorantes.

La sal es el problema serio. Cuando reduces medio vaso de ese vino en una salsa, no estás concentrando solo aroma: estás concentrando sal. Sazonas el plato sin querer, sin control y antes de tiempo, que es justo lo contrario de lo que hace cualquier cocinero decente. Después corriges de sal al final y el resultado sale pasado.

La prueba de los treinta segundos

Sírvete un dedo del vino que ibas a echar al guiso y pruébalo. Si no te lo beberías, tampoco se lo eches a la comida: la cocción no arregla un vino malo, lo concentra. Un vino oxidado dará un guiso con sabor a rancio, y uno excesivamente ácido dejará la salsa áspera.

Chuletón de carne roja asándose sobre las brasas
Las carnes rojas y las cocciones largas son el terreno del tinto con cuerpo: aguanta horas sin quedarse plano.

Qué hace realmente el vino en la cazuela

No se echa vino «para que sepa a vino». Se echa por cuatro trabajos concretos que hace mejor que cualquier otro ingrediente.

Desglasar

El trabajo más agradecido

Qué pasa
El vino disuelve los jugos caramelizados que quedan pegados al fondo de la sartén tras dorar
Resultado
Todo ese sabor vuelve al plato en lugar de quedarse en el cazo

Aportar acidez

El contrapeso de la grasa

Qué pasa
Los ácidos del vino equilibran los platos grasos y ayudan a ablandar las fibras de la carne
Resultado
Un guiso menos pesado y más largo en boca

Concentrar azúcares

Brillo y textura

Qué pasa
Al reducir, los azúcares del vino se concentran y dan cuerpo a la salsa
Resultado
Esa textura que napa la carne sin necesidad de harina ni nata

Transportar aromas

Lo que el agua no puede

Qué pasa
El alcohol disuelve compuestos aromáticos que no son solubles en agua ni en grasa
Resultado
Aromas del ajo, las hierbas y la carne que se reparten por todo el plato

Cuándo añadirlo y cuánto reducirlo

El orden importa tanto como la elección de la botella.

  • Paso 1 · Dora primeroSella la carne o pocha la verdura antes de que aparezca el vino. Si lo echas al principio, cueces en lugar de dorar y pierdes el fondo tostado que da sabor.
  • Paso 2 · Desglasa con el fuego fuerteSube la temperatura, vierte el vino y rasca el fondo con una cuchara de madera. Ahí es donde estaba escondido el sabor.
  • Paso 3 · Deja que evapore la parte más volátilUn par de minutos largos de burbujeo antes de añadir caldo, tomate o agua. Este es el paso que casi todo el mundo se salta, y el responsable de que un plato sepa a vino crudo.
  • Paso 4 · Reduce a fuego suaveEl vino se integra con tiempo, no con fuego. Para una salsa de napar, reduce hasta que quede a la mitad o menos.
  • Paso 5 · Sala al finalComo el líquido se ha concentrado, salar antes es la vía rápida a un plato incomible.

¿Cuánto vino? Para un guiso de cuatro raciones, un vaso largo suele bastar. Más cantidad no da más sabor: da más acidez y más tiempo de reducción.

Los errores que más se repiten

Hazlo así

  • Usa un vino que te beberías
  • Deja evaporar unos minutos antes de añadir líquidos
  • Reduce a fuego suave y con paciencia
  • Corrige de sal al final
  • Guarda el resto de la botella para la mesa

Evita esto

  • Los vinos etiquetados «para cocinar» con sal añadida
  • Aprovechar una botella oxidada de hace días
  • Añadir el vino al final y servir enseguida
  • Pasarse de cantidad para «que se note»
  • Dar por hecho que el alcohol ya no está

Qué vinos de la comarca funcionan bien en cocina

Racimos de uva Bobal en cepas viejas de la DO Utiel-Requena
La Bobal conserva acidez natural por la altitud y la oscilación térmica: por eso aguanta un estofado largo.

La ventaja de cocinar con vino de una denominación cercana es que sabes lo que compras. En Utiel-Requena hay tres perfiles que cubren casi todo lo que se cocina en una casa:

Los tintos de Bobal tienen cuerpo y color, pero conservan una acidez natural notable por la altitud y la oscilación térmica de la comarca. Esa combinación es exactamente la que aguanta un estofado largo sin quedarse plano. Los blancos de Macabeo, francos y con frescura, son el comodín para pescados, arroces y sofritos. Y los rosados de Bobal, con su fruta roja marcada, funcionan sorprendentemente bien en platos de verdura y en arroces donde un blanco se queda corto y un tinto se pasa.

Si lo que buscas son vinos dulces y de guarda para salsas de reducción y postres, ese es otro capítulo: lo contamos en qué vino usar para cocinar: Pedro Ximénez, oloroso y rancio.

Abre una botella que valga para las dos cosas

Lo que echas al guiso y lo que te sirves en la mesa pueden ser la misma botella. Los vinos seleccionados de la DO Utiel-Requena se eligen cada año en cata a ciegas.

Ver los vinos seleccionados

Preguntas frecuentes

¿Se evapora el alcohol al cocinar?
No del todo. Según la tabla de retención del USDA, tras 15 minutos de cocción queda un 40% del alcohol, tras una hora un 25% y tras dos horas y media todavía un 5%. Flambear deja un 75%.

¿Puedo usar el vino que me sobró de ayer?
Si sigue estando bueno, sí. Si lleva días abierto y huele a vinagre o a manzana pasada, no: ese defecto se concentrará en la salsa.

¿Sirve el vino barato para cocinar?
Barato no es el problema; malo sí. Un vino sencillo y correcto funciona perfectamente. Lo que hay que evitar son los «vinos de cocinar» con sal añadida y las botellas estropeadas.

¿Tinto o blanco?
Como norma práctica, tinto para carnes rojas, guisos largos y salsas de reducción; blanco seco para pescados, marisco, arroces y sofritos. El color del plato también cuenta: un tinto tiñe.

¿Cuánto vino echo?
Para cuatro raciones, un vaso largo suele ser suficiente. Pasarse aporta acidez, no sabor.

¿Puedo sustituirlo por vinagre o caldo?
Puedes, pero no es lo mismo. El vinagre aporta acidez sin azúcar ni aroma frutal, y el caldo no desglasa igual ni arrastra los compuestos aromáticos que el alcohol sí disuelve.

Del guiso a la copa

La mejor manera de elegir un vino para cocinar es conocerlo antes de la cazuela. Cata, visita el viñedo y decide con criterio.

Descubre las bodegas de la denominación