En invierno la vid entra en dormancia: reduce su actividad, la savia se retrae y la planta reorganiza reservas en madera y raíces. De forma general, la poda en seco se realiza entre diciembre y enero; hacia el final del invierno, con el ascenso térmico, aparece el “lloro” (gotas incoloras en los cortes de poda), señal del reinicio del ciclo. Con temperaturas sostenidas cercanas a 10 °C las yemas se hinchan y comienza la brotación. Durante todo el periodo se revisan estructuras (postes, alambres, atados), se gestionan restos de poda y, cuando procede, se aplican medidas frente a heladas (aporque, aspersión, calor puntual). Este contenido es divulgativo: las labores y decisiones corresponden a viticultores y bodegas.
Resumen del invierno de la vid
| Fase / Meses | Qué ocurre y señales | Labores y prevención |
|---|---|---|
| Latencia (dic–ene) | Actividad mínima; reservas en madera y raíces. Solo partes leñosas visibles (tronco, brazos, sarmientos). | Poda en seco, atados, revisión de estructura y manejo de restos. Plan antiheladas y seguimiento meteorológico. |
| Transición (feb) | Reactivación del flujo de savia. “Lloro” visible en cortes de poda. | Remate de atados y cortes. Preparación de tutores y materiales. Evitar labores que requieran alta actividad radicular si bajan las mínimas. |
| Pre-brotación (mar) | Hinchado de yemas con medias próximas a 10 °C; tejidos tiernos incipientes. | Últimos ajustes de estructura y pasillos. Vigilancia de heladas tardías; medidas (aspersión/calor puntual) cuando proceda. |
Qué le ocurre a la vid en invierno: dormancia, savia y reservas
Durante la dormancia, la vid disminuye la transpiración y concentra la actividad en tejidos leñosos y raíces. Tras el agotamiento otoñal y la caída de hoja, quedan visibles tronco, brazos y sarmientos; no hay tejidos verdes activos. Este reposo favorece la longevidad de la cepa y prepara el equilibrio entre carga y vigor para la campaña siguiente.

Señales del final del reposo: el “lloro” y qué hacer cuando aparece
El lloro indica que la conducción de savia se ha reactivado y que comienza el nuevo ciclo. Conviene rematar atados, comprobar que los cortes drenan correctamente y preparar tutores y ligaduras. Con previsión de descensos térmicos, se programan labores que no dependan de una alta actividad radicular.
Daños por frío según fenología y cómo prevenirlos
El riesgo por heladas varía con el estado de la planta. A menor lignificación y mayor exposición de tejidos tiernos, mayor sensibilidad.
| Fase / Meses | Qué ocurre y señales | Labores y prevención |
|---|---|---|
| Latencia (dic–ene) | Actividad mínima; reservas en madera y raíces. Solo partes leñosas visibles (tronco, brazos, sarmientos). | Poda en seco, atados, revisión de estructura y manejo de restos. Plan antiheladas y seguimiento meteorológico. |
| Transición (feb) | Reactivación del flujo de savia. “Lloro” visible en cortes de poda. | Remate de atados y cortes. Preparación de tutores y materiales. Evitar labores que requieran alta actividad radicular si bajan las mínimas. |
| Pre-brotación (mar) | Hinchado de yemas con medias próximas a 10 °C; tejidos tiernos incipientes. | Últimos ajustes de estructura y pasillos. Vigilancia de heladas tardías; medidas (aspersión/calor puntual) cuando proceda. |
Poda de invierno (en seco): cuándo, cómo y por qué alarga la vida de la cepa
La poda en latencia equilibra producción y sanidad. Se priorizan cortes limpios, ligeramente inclinados y en madera sana, evitando muñones largos y heridas alineadas. La planificación por parcelas y orientaciones ayuda a gestionar riesgos de helada y momentos de lloro. Es aconsejable escalonar las intervenciones para no concentrar el riesgo.
Decisiones de poda: guía rápida
| Situación | Señal de campo | Acción recomendada |
|---|---|---|
| Vigor alto | Sarmientos largos y gruesos; alta vegetación previa | Reducir yemas por pulgar y favorecer cargadores equilibrados |
| Vigor bajo | Sarmientos cortos y delgados; escasa brotación previa | Dejar alguna yema adicional y renovar madera productiva |
| Lloro cercano | Goteo incipiente en cortes | Finalizar atados y evitar abrir cortes grandes hasta que pase la ventana de riesgo |
Tipos de poda (Guyot, Royat y vaso): criterios de elección
- Guyot (simple/doble): flexible en variedades de brotación larga; facilita la renovación de madera productiva.
- Royat (cordón): estable y mecanizable; favorece homogeneidad de carga.
- Vaso: robusto frente a viento y calores; requiere pericia para equilibrar.
La elección depende de vigor, variedad, suelo, mecanización y objetivos de calidad.
Enfermedades de madera y manejo invernal
Las enfermedades de la madera (p. ej., yesca, eutipiosis) se mitigan con buenas prácticas de poda y manejo de restos:
- Realizar cortes en madera sana, ligeramente inclinados para favorecer escurrido.
- Evitar alinear heridas en la misma vertical del tronco.
- Desinfectar o sellar cortes grandes cuando proceda, según criterio técnico.
- Triturar e incorporar restos sanos y retirar los sospechosos de infección.
- Aplicar principios de “poda de respeto” para conservar el flujo de savia y la longevidad de la cepa.
Protección frente a heladas: aporque, aspersión y otras técnicas
- Aporque o caballón: protege la base y raíces superficiales.
- Aspersión antihelada: la congelación libera calor; exige caudal garantizado y manejo preciso para evitar daños por peso del hielo.
- Calor puntual (velas/braseros): útil en noches radiativas con inversión térmica; conlleva coste y logística.
- Parras domésticas: mantas térmicas temporales y resguardo de macetas en noches críticas.
Distinguir heladas radiativas (cielo despejado, calma) de advectivas (viento frío) ayuda a elegir medidas eficaces.
Suelo y estructura: abonado de fondo, manejo de restos y conducción
El invierno permite mejorar la estructura del suelo con materia orgánica madura (según analítica), triturar e incorporar restos sanos y retirar madera sospechosa de hongos de tronco. También es momento de tensar alambres, revisar postes y asegurar atados antes de los vientos de final de invierno.
De la prepoda al cierre del invierno: checklist de campo
- Prepoda (si se utiliza) y poda fina con cortes bien posicionados.
- Atados revisados y guiados listos para brotación.
- Estructura verificada (postes, anclajes, alambres).
- Restos gestionados (triturado/retirada) y calles transitables.
- Plan antiheladas y monitorización meteorológica preparados.
Calendario por meses (dic–mar)
Diciembre–enero (latencia): poda en seco, manejo de restos, revisión de estructura y planificación antiheladas.
Febrero (transición): primeros signos de lloro en días suaves; cierre de atados y preparación de insumos.
Marzo (pre-brotación): hinchado de yemas con medias próximas o superiores a ~10 °C; últimos ajustes y vigilancia de heladas tardías.
Qué revisar cada semana antes de la brotación
Cortes que drenen, atados sin estrangulamientos, tensado de alambres y evolución de mínimas en los partes locales.
Errores comunes en invierno y cómo evitarlos
- Adelantar en exceso la poda con tiempo variable, favoreciendo exudación y peor cicatrización.
- Ignorar el umbral térmico y programar labores que exigen actividad radicular con frío persistente.
- Realizar cortes horizontales o sobre madera fatigada que retiene agua.
- Postergar el mantenimiento de estructura hasta después del lloro.
- Improvisar medidas antihelada en noches críticas sin protocolo previo.
Preguntas frecuentes
¿La savia “baja” en invierno? Disminuye el flujo y la planta entra en latencia; el lloro marca la reactivación.
¿El frío siempre es negativo? El frío moderado ordena el reposo; el riesgo llega con heladas intensas o tardías sobre tejidos en crecimiento.
¿Cuándo conviene podar? En latencia, con planificación por parcelas; se evita coincidir con lloro inminente.
¿Cómo decidir el sistema de poda? En función de vigor, variedad, suelo, clima y mecanización deseada.
Conclusión
El invierno es decisivo para la longevidad de la vid y la calidad de la cosecha: dormancia para recomponer reservas, poda en seco para equilibrar la planta, prevención de daños por frío según fenología, manejo frente a enfermedades de madera y un calendario de diciembre a marzo que deje el viñedo listo para brotar con fuerza. La aplicación concreta corresponde a los profesionales del viñedo y las bodegas.

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