Quiero que midas el viento sin complicarte: elegir el anemómetro adecuado, colocarlo donde toca y registrar bien la media, las ráfagas y la dirección. Luego, comparar esas lecturas con los datos locales de Requena para entender si es un día normal, un pico pasajero o un cambio de patrón. Al final, tendrás una tabla sencilla para convertir unidades y un checklist para salir al campo con todo controlado.
Punto de partida
Medir el viento en Requena va de mezclar ciencia y calle: elegir un anemómetro adecuado, colocarlo en un emplazamiento limpio, registrar con disciplina y contrastar con datos locales. Yo me apoyo en el “molinillo” de cazoletas o en un ultrasónico para estaciones fijas; cuando quiero cazar vientos muy suaves, saco el filamento caliente. Siempre cruzo mis lecturas con la predicción municipal y con plataformas de pronóstico/estadística para saber si lo que veo es normal, un pico pasajero o un cambio de patrón. En invierno, el oeste suele mandar y conviene despejar esa cara; en verano, el este entra con brío por las tardes. Con este combo no solo sabrás si puedes practicar parapente o planificar la cosecha: también evitarás el día en que el viento te despeina los planes. En resumen: instrumento correcto + ubicación + registro + contraste = decisiones seguras.
Antes de salir al campo: qué vas a medir y con qué
Medir el viento no es solo mirar una flecha: necesitas capturar velocidad media, ráfagas y dirección con un instrumento adecuado y colocado donde toca. Yo arranco siempre revisando para qué lo quiero: ¿evaluar si habrá rachas peligrosas para una poda? ¿Comprobar si un despejado vespertino traerá brisa del este? Según el objetivo, elijo el “chismoso del viento” más conveniente.
El “chismoso del viento”: tipos de anemómetro (cazoletas, filamento caliente, Pitot, ultrasónico, láser)
- Cazoletas (el “molinillo”)
El clásico que parece una veleta turbo. Robusto como un tractor y estupendo para registrar velocidad media y ráfagas. Si quiero dejarlo fijo en un mástil y olvidarme, es mi caballo de batalla. - Filamento caliente (el “detective de calor”)
Ideal para vientos suaves y para detectar turbulencias. Imagina un hilo calentito: si sopla más fuerte, se enfría antes. Perfecto para microestudios o interiores, pero algo sensible a la humedad y la temperatura ambiente. - Tubo de Pitot
El del puñetazo del aire. Mide presiones (estática y dinámica) y a partir de ahí la velocidad. Es el favorito en aeronáutica; en campo abierto, lo uso en pruebas puntuales y bien orientado al flujo. - Ultrasónico
Sin partes móviles, mide dirección y velocidad a partir del tiempo de tránsito de impulsos sonoros. Preciso, resistente a intemperie y con respuesta muy rápida a cambios de dirección. Para estaciones fijas en cubiertas o cerros, me encanta. - Láser Doppler
Francotirador de luz para mediciones muy finas: detecta el desplazamiento de las partículas por efecto Doppler. Es más de laboratorio o aplicaciones avanzadas, pero conviene saber que existe.
Mi regla rápida: si voy a dejar una estación fija en Requena, tiro por ultrasónico o cazoletas. Para medir vientos bajos en días tranquilos, me llevo filamento caliente.
Unidades y conversión rápida (nudos ↔ km/h ↔ m/s)
- 1 m/s = 3,6 km/h ≈ 1,94 nudos
- 10 nudos ≈ 18,5 km/h ≈ 5,14 m/s
- 20 km/h ≈ 5,56 m/s ≈ 10,8 nudos
Paso a paso: medición fiable en Requena
Dónde colocar el anemómetro (viñedo, llanura, cerros, casco urbano) y altura recomendada
- Altura estándar: 10 m sobre el suelo, despejado. Si no llego, priorizo liberar obstáculos (árboles, muros, casetas) en un radio de al menos 10 veces su altura.
- Viñedo: buscar una zona representativa (no a sotavento de una nave ni pegado a una fila). Si la parcela está en valle, elevo el mástil un poco más para salir de la capa de fricción y reducir los remolinos.
- Cerros (p. ej., hacia El Tejo): perfecto si quiero medir el flujo libre. Ojo con las ondas orográficas; separa el sensor de bordes afilados y coloca tirantes firmes.
- Casco urbano: mejor en cubierta y lo más alto posible, lejos de chimeneas y cornisas que aceleren artificialmente el viento.
- Orientación: los ultrasónicos miden en múltiples ejes; en cazoletas + veleta, alinea el N con referencia fiable (brújula + declinación).
En mi experiencia, en invierno el flujo de oeste manda y cualquier obstáculo al W distorsiona mucho. En verano, cuando entra este, reubico (o al menos reviso) para evitar canalizaciones raras.
Cómo registrar velocidad media, ráfagas y dirección sin errores
- Intervalos: registro promedios de 10 min y guardo máximas 1–3 s para ráfagas.
- Dirección: guardo promedio vectorial (no solo el modo) y anoto la variabilidad (desviación o rosa simple).
- Bitácora: cada sesión incluye hora, ubicación, altura, terreno, cielo (nuboso/despejado) y observaciones (“brisa canalizada por el valle”).
- Redundancia: si puedo, comparo con otra fuente (estación cercana) para ver si estoy midiendo un microclima o una situación general.
Calibración y mantenimiento básico
- Cazoletas/veleta: limpieza trimestral (polvo, insectos), comprobación de rodamientos y juego.
- Ultrasónico: limpiar caras emisoras/receptoras; evitar telas de araña (sí, cuentan).
- Filamento caliente: revisar compensación térmica y evitar condensación.
- Pitot: verificar que los puertos no estén obstruidos.
- Chequeo: una vez al año, comparo contra un patrón o hago calibración cruzada (dos sensores colocalizados 24–48 h).
Apóyate en datos online de Requena (hoy y climatología)
Yo combino mi medición con dos apoyos: predicción oficial y plataformas con pronóstico/observación. ¿Para qué? Para saber si lo que veo es lo normal, un pico pasajero o el inicio de un cambio de patrón.
- Predicción municipal: te da el marco de 7 días y la evolución horaria. La uso para planificar trabajos (poda, tratamientos) y prever ráfagas.
- Pronóstico horario y ráfagas: me fijo en velocidad media, ráfagas y cambios de dirección (p. ej., paso de W a E por la tarde).
- Estadísticas/rosa de vientos: para saber por meses qué domina. En Requena, mi experiencia es invierno ventoso (con pico invernal) y agosto mucho más calmado; oeste gran parte del año y este en verano.
- Widgets: útiles si quieres insertar el viento de Requena en tu web o en una intranet del equipo.
Truco personal: cuando el parte pinta febrero movidito (un clásico), reviso ráfagas y si superan cierto umbral, aplazo tareas en altura. En agosto, lo contrario: si necesito comparar microbrisas entre parcelas, saco el filamento caliente.
Casos reales y consejos locales
- Invierno ventoso (octubre–mayo, con pico en febrero)
Aquí preparo bien los anclajes: el anemómetro no mide nada si el mástil vibra. Con oeste dominante, despejo esa cara. Si voy a cerros, mantengo margen del borde. - Verano corto y cálido (mayo–septiembre, giro a este)
En tardes despejadas, el este entra con carácter. Para evaluar si un evento (fiesta, trabajo de cubierta) “me va a volar la peluca”, miro ráfagas previstas y lo confronto con una medición breve in situ. - Agosto calmado
Buen mes para calibraciones, mantenimiento y comparar parcelas: si el viento es bajo, resaltan diferencias por cobertura vegetal o relieve. - Viñedo y microclimas
En zonas de valle, el efecto canalización puede darte lecturas más altas o direcciones sesgadas. Por eso, cuando “suena a raro”, hago una medición paralela en una loma cercana o cambio la altura.
Recursos útiles
Cómo usarla: localiza tu unidad (m/s, km/h o nudos), busca la fila más cercana y cruza al resto de columnas. La columna Beaufort y la descripción te orientan sobre la intensidad.
| Velocidad (m/s • km/h) | Beaufort + descripción |
|---|---|
| 1 m/s • 3,6 km/h | B1 — Aire apenas perceptible |
| 2 m/s • 7,2 km/h | B2 — Brisa muy suave |
| 3 m/s • 10,8 km/h | B2 — Brisa ligera |
| 4 m/s • 14,4 km/h | B3 — Brisa moderada |
| 5 m/s • 18,0 km/h | B3 — Hojas y banderas se mueven |
| 6 m/s • 21,6 km/h | B4 — Brisa fresca con ráfagas |
| 8 m/s • 28,8 km/h | B5 — Viento fresco |
| 10 m/s • 36,0 km/h | B6 — Viento fuerte |
| 12 m/s • 43,2 km/h | B6 — Rachas que sacuden |
| 15 m/s • 54,0 km/h | B7 — Muy fuerte |
| 20 m/s • 72,0 km/h | B8 — Temporal |
Conversión principal (m/s ↔ km/h)
- De m/s a km/h: multiplica por 3,6
Ejemplo: 5 m/s × 3,6 = 18 km/h - De km/h a m/s: divide entre 3,6
Ejemplo: 36 km/h ÷ 3,6 = 10 m/s
Conversión opcional (nudos ↔ km/h)
(Úsala solo si trabajas con náutica/aviación; si no, puedes omitirla.)
- De nudos a km/h: multiplica por 1,852
Ejemplo: 15 nudos × 1,852 = 27,8 km/h - De km/h a nudos: divide entre 1,852
Ejemplo: 20 km/h ÷ 1,852 = 10,8 nudos
Consejo práctico
- Redondea a 1 decimal para tablas y a entero para decisiones rápidas (p. ej., 27,8 km/h ≈ 28 km/h).
Checklist de campo (copia y úsalo)
- Objetivo claro (p. ej., decidir ventana segura de poda)
- Tipo de anemómetro elegido y rango
- Ubicación representativa + altura ≥ 10 m o libre de obstáculos
- Bitácora: hora, cielo, entorno, notas
- Registro: media 10 min + ráfagas 1–3 s
- Foto del montaje (para reproducibilidad)
- Comparación con otra fuente (predicción/estación cercana)
- Mantenimiento anotado (limpieza/calibración)
Plantilla de registro
- Lugar/Altura:
- Instrumento:
- Fecha/Hora:
- Media (10 min): __ m/s (__ km/h)
- Ráfaga máx (1–3 s): __ m/s (__ km/h)
- Dirección media / variabilidad:
- Notas de entorno:
Ideas clave
- Elegir bien el anemómetro según objetivo: cazoletas o ultrasónico para estación fija; filamento caliente si quiero captar viento muy bajo o turbulencias.
- Emplazamiento limpio primero, altura después: apuntar a 10 m y despejar obstáculos (al menos 10× su altura). En valle o loma, revisar canalizaciones y reubicar si la dirección “baila”.
- Registrar media de 10 min y ráfaga (1–3 s); anotar hora, altura, entorno y cielo. La ráfaga manda en decisiones de seguridad.
- Contrastar lecturas con predicción municipal y plataformas de pronóstico/estadística para distinguir entre normalidad, pico pasajero o cambio de patrón.
- En Requena, tener presente la estacionalidad: más viento en temporada fresca (con oestes) y tardes de este en verano; agosto suele ser buen mes para calibrar y comparar parcelas.
- Usar la tabla compacta para traducir m/s, km/h y nudos y fijar umbrales propios (por ejemplo, “>30 km/h = posponer trabajos en altura”).
- Mantener el equipo: limpieza, rodamientos y calibración cruzada anual. Con método constante, las mediciones se convierten en decisiones seguras y repetibles.
En pocas palabras: guarda esta guía, define tus umbrales y sal a medir con calma. Que el viento te pille preparado.

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