Paula Nuévalos (@agropauli en Instagram) está demostrando que el campo no solo es trabajo, sino un espacio lleno de oportunidades. A través de su historia, que combina tradición y modernidad, reivindica el papel de los jóvenes en la agricultura. Su viaje comenzó con una decisión valiente: dejar su carrera como ingeniera para recuperar el legado familiar y apostar por un modelo de agricultura regenerativa.
Un cambio de rumbo con raíces familiares
«Vengo de una familia de viticultores. Mi abuelo fundó la bodega familiar y mi padre continuó con el trabajo en el campo», cuenta Paula. Aunque estudió ingeniería, la vida la llevó de vuelta a sus raíces. «Mi padre tuvo un accidente y yo soy hija única. En casa teníamos bastante terreno para vivir de ello, pero si no lo llevábamos nosotros, corría el riesgo de perderse. Ver que las parcelas no estaban tan bien cuidadas me hizo tomar la decisión: hasta aquí. Dejé mi trabajo y me metí de lleno en la agricultura y no me arrepiento.”
En sus manos, los viñedos han cobrado nueva vida. «Tuve que renovar todo el sistema de riego, restaurar maquinaria y reordenar el viñedo. Había muchas cepas muertas, cabeceros rotos y un sistema de mantenimiento que estaba en pausa. Era un reto enorme, pero lo he logrado.»
Agricultura regenerativa y futuro sostenible
Uno de sus mayores desafíos ha sido implementar la agricultura regenerativa. «Aquí los suelos están agotados, hemos perdido mucha materia orgánica. Mi objetivo es revitalizarlos, apostando por cubiertas vegetales y prácticas más sostenibles», comenta Paula. Su enfoque no solo busca mejorar la calidad del viñedo, sino también ser un modelo de referencia, demostrando que la innovación y el respeto por la tierra pueden ir de la mano.
Una agricultora en redes sociales
El salto de Paula a las redes sociales fue casi accidental. «Un día unos amigos me dijeron que mi trabajo les parecía curioso y que debería compartirlo. Empecé subiendo vídeos por diversión, y de repente vi que la gente se interesaba. Ahora tengo más de 10.000 seguidores que ven mi día a día en el campo».
Más allá de la anécdota, Paula cree que la visibilidad es clave para cambiar la percepción de la agricultura. «No todos queremos vivir en una ciudad. Mostrar la vida rural sin filtros ayuda a que la gente vea que el campo también es una opción de vida válida y satisfactoria».
Gracias a su trabajo, Paula ha sido nominada a los premios Agroinfluye en la categoría de Orgullo Rural, un reconocimiento a aquellos que promueven el campo y sus valores. «Es un honor estar entre los finalistas. Más que un premio, esto es sobre visibilizar el campo y demostrar que tiene futuro», afirma Paula.
Un legado que mira al futuro: sueños y metas por cumplir
Paula no solo quiere mantener el viñedo familiar, sino evolucionarlo. «Mi abuelo hizo un vino especial para todos los nietos, y quiero seguir con esa tradición. Me gustaría hacer un vino con mi uva, controlando el proceso de elaboración y con las prácticas de regeneración que estoy aplicando».
Sobre lo que más le enorgullece de su camino hasta ahora, Paula lo tiene claro: «He demostrado que se puede. Que, aunque no tengas a nadie detrás, si tienes ganas y te formas, puedes lograrlo. No sabía podar sola, no sabía manejar ciertos equipos, y ahora todo va rodando. Me hace feliz ver que mi esfuerzo está dando frutos«.
Con su naturalidad, pasión y visión de futuro, Paula Nuévalos es un claro ejemplo de que la agricultura sigue viva y con mucho que ofrecer. «Para mí, el campo me da la vida». Y añade con convicción: «Si crees en lo que haces y pones el corazón en ello, no hay reto imposible. El campo no es solo trabajo, es una forma de vida que merece ser contada y vivida con orgullo».

