21/10/2015
-

El vino como alimento en la dieta mediterránea

La dieta mediterránea, famosa en todo el mundo, es considerada una de las más sanas por diversos estudios entre los que destaca el de la Universidad de Harvard publicado en 1995.

Estas investigaciones demostraron que siguiendo la dieta mediterránea se consigue aumentar la esperanza de vida y reducir el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes del tipo 2 y el Alzheimer. De hecho, hasta la Unesco reconoció la importancia de la dieta mediterránea y la integró dentro del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La dieta mediterránea se caracteriza por una elevada ingesta de frutas y verduras frescas, frutos secos, cereales y pescado y un consumo bajo de carnes, especialmente las rojas. Su principal fuente de grasas es el aceite de oliva y el vino es el acompañamiento habitual de las comidas

El vino como alimento en España

Cuando España sufría una hambruna, se dice que los campesinos solía comer pan con vino para tener más energía a la hora de trabajar el campo, por lo que ya desde entonces era considerado como un alimento, aunque no fue hasta el año 2003 con la Ley del Vino, cuando llegó el reconocimiento oficial como un alimento básico de la dieta mediterránea.

El vino alimento dieta mediteránea

El vino como parte de la dieta mediterránea: El vino es un alimento esencial en la dieta mediterránea.

El vino está formado por:

  • Agua – La mayor parte del vino, entre el 75 y el 88%, está compuesta por agua procedente del mosto de la uva.
  • Alcohol – Entre un 10 y un 15% que es principalmente etanol.
  • Glicerina – Componente no volátil, generado por las levaduras, que aporta cuerpo, suavidad, consistencia y un sabor dulce.
  • Polifenoles – Poderosos antioxidantes que incrementan la longevidad de las personas pero cuyas dosis varía dependiendo del tipo de vino.
  • Resveratrol – Una fitoalexina con numerosos beneficios para la salud que han sido probados por diversos estudios científicos.
  • Vitaminas – Como la tiamina, la piridoxina, la biotina, la riboflavina o la cobalamina.
  • Taninos – Compuestos fenólicos con sabor amargo que proporcionan sensaciones astringentes.
  • Distintas clases de ácidos (tartárico, láctico, málico, acéitico…) y sales minerales (entre 2 y 4 gr/l).

 

Por lo que respecta a la cantidad diaria de vino recomendada en la dieta mediterránea, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria aconseja beber alrededor de dos unidades (1 unidad = 1 copa de vino) al día para los hombres y una y media para las mujeres.

En definitiva, el vino es un elemento esencial de la dieta mediterránea ya que tal y como dice el dicho, sin vino “es mucho más dieta y menos mediterránea”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *