Cómo enfriar el vino rápidamente

Han llegado los invitados, la cena está casi lista y de repente, ¡ups! Se te ha olvidado enfriar el vino. No desesperes, no se acaba el mundo. Hemos hecho una selección de los mejores consejos para enfriar rápidamente el vino, especialmente si es blanco o rosado y que la situación no arruine tu cena y lo que es mejor, sin estropear ese vino de la DO Utiel-Requena que tan bien has seleccionado para el disfrute de tus comensales.

¡Nota muy importante! Evita, siempre que puedas, meter en vino en el congelador. Sí, ya sabemos que es el truco más utilizado, pero tienes que saber que los cambios bruscos de temperatura pueden afectar a sus propiedades y pueden llegar a estropear el vino.

Cómo enfriar el vino rápidamente 0

Una cubitera con agua y hielo es el método más seguro y efectivo

Opción 1. Método tradicional para enfriar el vino: cubitera con hielo

Quien dice cubitera, dice un “recipiente de gran tamaño”, que no en todas las casas disponemos del ajuar enológico completo… Lo tenéis que llenar con abundante agua fría y hielo e introducimos ahí la botella de vino. En unos 10-12 minutos, el vino, si es blanco o rosado, alcanzará la temperatura ideal para ser disfrutado en plenitud.

Es un método seguro y efectivo.

Opción 2. Método tradicional con truco: Agua, hielo y… ¡sal!

Para darle una vuelta de tuerca y acelerar el proceso de enfriamiento, a esa cubitera con agua y hielo le podemos añadir una cucharada amplia de sal, removemos e introducimos la botella. ¿Qué pasa entonces? Pues que las leyes de la química, en concreto de la termodinámica hará el resto. La mezcla de sal y agua produce una reacción endotérmica, de tal manera que la sal absorverá el calor de la botella y el frío de los hielos pasará más rápido al recipiente. En pocos minutos, ¡Chin! ¡Chin!

Opción 3. Método desesperado. Congelador, pero con protección.

Sí, ya hemos dicho que hay que evitar introducir la botella en el congelador, pero en el caso de que no tengamos hielo, ni sal (eso sí que sería raro) o cubitera/recipiente donde depositar la combinación, no nos tiremos de los pelos, podemos optar por el congelador, pero con protección. Y esto es recubrir la botella con un trapo de cocina mojado, o bien, con abundante papel de cocina, también empapado en agua fría. El recubrimiento suaviza el cambio brusco de temperatura y en unos 10-15 minutos el vino –blanco o rosado- ya estará listo para ser disfrutado.

Estos son los trucos más sencillos, pero los hay más creativos, como tener siempre en el congelador unas uvas lavadas, que nos sirvan de hielo, o introducir una bolsa con agua fría con hielo en la propia copa para enfriar el líquido. Que cada cual opte por el método que más le guste, pero si quieres tener éxito de verdad, no optes por cualquier vino, nuestro mejor consejo es  que sea un vino de la DO Utiel-Requena.

 

 

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