Cómo elegir el vino blanco perfecto

Cuando tienes una cena importante o un acontecimiento especial, todos queremos elegir el vino blanco perfecto para que nuestros invitados se queden entusiasmados con la calidad del vino blanco qué les estamos ofreciendo.

Para poder elegir el vino blanco perfecto, primero debemos conocer y distinguir los diferentes tipos:

  • Vinos blancos jóvenes afrutados – Son vinos que conservan una gran intensidad de las características aromáticas de la variedad con la que se han producido. Son muy ligeros y deben consumirse antes de que cumplan un año para ser disfrutados en todo su esplendor.
  • Vinos blancos secos naturales – Estos vinos blancos poseen una mayor estructura, derivada de un mayor extracto, lo que genera gran cantidad de taninos y un adecuado equilibrio entre acidez y alcohol.
  • Vinos blancos secos con madera – Estos vinos son envejecidos con madera, por lo que tienen más cuerpo, mayor extracto y, por ende, más intensos en boca. Incorporar aromas de madera, la vainilla o las especias con una personalidad más definida.

vino blanco

Para elegir el vino blanco perfecto debes conocer todos sus tipos y sabores.

Después, hay que experimentar con los vinos blancos probando no sólo los distintos tipos sino también las diferentes variedades de uva tales como Chardonnay, Moscatel, Gewurztraminer, Schaiber, Torrontés, Godello, Verdejo, Riesling, Semillón, Macabeo o Viura entre muchas otras. Intenta consumir botellas de vino de cada variedad y de diversos viñedos para que puedas valorar las características específicas de cada uno y aprender qué sabores poseen.

Y por supuesto, para elegir el vino blanco perfecto debes ser capaz de combinarlo correctamente con la comida que vas a servir.  El vino siempre debe equilibrar o complementar los alimentos, por lo que generalmente, los vinos blancos maridan bien con alimentos ligeros para que la comida no apague el sabor de la bebida.

Para crustáceos cocidos o pescados blancos, cocinados a la plancha, de sabor suave y con poco condimento, la mejor opción son los vinos blancos ligeros de cuerpo.  Para los crustáceos a la parrilla, como las ostras o las almejas, o los pescados preparados con un sabor intenso y condimentados, deben ir acompañados de un vino blanco con cuerpo.

vino blanco y carne

El maridaje es un elemento esencial para elegir el vino blanco perfecto.

El  vino blanco seco debe servirse junto a una sopa o consomé y un vino blanco joven acompaña muy bien a un plato de pasta.

Por otro lado, los vinos blancos de crianza maridan con carnes blancas como la del pollo o con recetas ahumadas.

También, el vino blanco puede combinar con quesos pero que tienen que ir en consonancia con el tipo de vino, por ejemplo los quesos azules o los frescos son perfectos para ir acompañados de vino blanco.

Por último, un vino blanco frío es el complemento perfecto para un postre como un helado o una tarta.

Seguro que siguiendo estos tres pasos, consigues elegir el vino blanco perfecto.

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