Algunas curiosidades del vino que te sorprenderán

Sí, posiblemente es información poco útil para una persona, pero ya sabemos eso de que “el saber no ocupa lugar” y quién sabe si alguna de estas curiosidades algún día os puede dar un “quesito” en el conocido juego de mesa. Vamos aportar un poco de color a este artículo, porque además de saber de taninos, aromas y bobal de los vinos de la DO Utiel-Requena, no está de más, sorprender a nuestros amigos con algún dato original. Es cultura general (enológica).

El origen  de la palabra “simposio” está en el vino

Sí, aunque hoy nos remita a un encuentro entre profesionales para debatir o tratar temas científicos, lo inventaron los antiguos griegos, -grandes bebedores de vino- como reuniones para “beber juntos”, que de ahí viene su significado. En realidad, los “simposios” eran banquetes con motivos de encuentros familiares, de las fiestas populares o de cualquier otra excusa por la que sentarse alrededor de esta buena bebida.

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El vino es una de las bebidas más extendidas del mundo y atesora numerosas curiosidades

El “vino de hielo” se hace con uvas congeladas

Este tipo de vino es originario de Alemania, del norte de Baviera, donde las bajas temperaturas provocan la congelación de las uvas. Como consecuencia de eso, el mosto resultante cuenta con un contenido de azúcar mayor, con sabores intensos a fruta, pero también mucha acidez.

El vino también se bebe caliente

Nos pasamos del frío (helado), al calor. El “vin chaud”, “glögg” o “glühwein” es un vino conocido en Francia y otros países europeos donde las temperaturas de inviernos superan por abajo el termómetro. Al vino que se calienta se le añaden diversos condimentos como especias (miel, canela, clavo, piel de naranja, etc.). Desde luego, la combinación “entona” a cualquier cuerpo.

El tamaño de las botellas SÍ importa

La botella más habitual que podemos encontrar en el mercado es la de 75 cl. de vino, -esa es la medida de la práctica totalidad de las botellas de la DO Utiel-Requena. Pero, al parecer, ese tamaño responde a varias razones. En primer lugar, el tamaño dependía de la capacidad pulmonar del elaborador del cristal y parece ser que en ese punto está el límite “humano”. Por otro lado, se consideraba que ese tamaño era la cantidad ideal para consumir en una comida familiar de forma moderada, – habría que ver el número de comensales-. Y por último, existía la creencia de que era el tamaño más adecuado para maximizar la calidad.

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