Vinos y helados: el maridaje definitivo

Durante el verano el helado se convierte en el postre por excelencia por su carácter fresco y digestivo. Pero es entonces también cuando llegan las dudas: ¿se pueden maridar vinos y helados? Y si es así, ¿qué tipo de vino es más adecuado para armonizar con esta delicia?

No es solo que se puedan maridar vinos y helados, sino que juntos originan una experiencia gastronómica incomparable. Siempre y cuando seamos capaces de dar con una combinación idónea, claro.

Y es que el helado al ser frío altera las papilas gustativas, por lo que puede que experimentemos dificultades para apreciar todos los matices del vino. ¿La solución? Elegir un vino intenso cuyas características sobrevivan al frío.

De igual modo, hay que intentar que no sea un vino excesivamente dulce con el objetivo de que no opaque el sabor del helado y prestar mucha atención a los ingredientes del postre a maridar.

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Maridaje helado y vino: El sabor del helado resulta fundamental a la hora de seleccionar un vino para maridar.

Esto se debe a que el vino seleccionado será radicalmente distinto dependiendo de si vamos a combinarlo con un helado de turrón o de chocolate o si lo que tenemos delante es un helado de naranja, fresa o limón.

En líneas generales, siempre que vayamos a maridar un helado con un sabor afrutado es recomendable apostar por vinos espumosos que nos ayuden a encontrar el equilibrio entre ambos sabores.

Por ejemplo, un buen vino espumoso para maridar con helado es el Tharsys Único de Bodegas Pago de Tharsys. Este vino elaborado con la variedad Bobal, resulta muy fresco y emite aromas a fruta mediterránea, de modo que casará a la perfección con cualquier clase de helado afrutado.

En cambio, si es un helado de chocolate, turrón o galletas, puede ser una excelente opción optar por vinos rosados e incluso tintos con los que probar un efecto diferente que nos sorprenda de manera agradable.

¿Quieres una sugerencia? A nosotros nos encanta el vino Bassus Dulce de Bodegas Hispano Suizas para acompañar esta clase de helados. Elegante, sutil y repleto de fragancias a frutos rojos, es un vino que se crece en boca y con el que te encantará compartir el postre. Pocos pueden decir lo mismo, ¿verdad?

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