¿Qué tiene de especial practicar enoturismo?

El enoturismo está experimentando un gran auge en nuestro país, de hecho, según el último informe de la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN), el número total de visitantes registrados por las bodegas de las rutas integradas en Rutas del Vino de España ha ascendido a 2.124.229, lo que representa un aumento del 25,75% siendo el mayor incremento porcentual de número de visitantes registrado desde que se empezó a realizar este estudio.

Pero, ¿Qué tiene de especial practicar enoturismo? ¿A qué se debe tanto éxito?

En primer lugar, el enoturismo ofrece toda una experiencia sensorial que abarca distintos ámbitos. Al visitar una ruta de vinos podemos disfrutar de los paisajes de su entorno (que suelen ser muy bonitos al estar llenos de viñedos), deleitarnos con la mejor gastronomía local y conocer su cultura a través de sus monumentos más destacados y museos más reputados. Además, por supuesto, podemos gozar de las catas de vinos y de todo lo que ello conlleva: aromas, sabores, emociones…

Esto significa que el enoturismo combina distintos tipos de turismo en uno sólo: el gastronómico, el cultural y el rural, consiguiendo generar una vivencia única.

Practicar enoturismo

Una pareja disfrutando del enoturismo.

Por otra parte, al practicar enoturismo estamos aprendiendo, no sólo cómo se elabora en hoy en día el vino, sino también cómo se fabricaba anteriormente y de qué manera se han modernizado los procesos al asistir a una bodega dónde nos informan paso a paso de cada etapa de la producción del vino.

También, las personas que practican enoturismo conocen más del mundo de los vinos: cómo se catan, qué aromas se pueden percibir, qué clases hay, qué es el maridaje y cómo acertar…

De esta forma, todos estos conocimientos vinícolas les pueden ser de gran ayuda en su vida diaria para saber qué vino escoger en cada ocasión, qué tipos de vinos les gustan más y a saber cómo disfrutarlos con todos los sentidos.

Además, practicar enoturismo es una oportunidad para descansar, desconectar y volver con la energía recargada ya que las rutas se desarrollan en parajes muy tranquilos donde prima el contacto con la naturaleza y, por supuesto, con los mejores vinos.

 

 

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