¿Qué es un vino redondo?

Seguro que has leído en numerosas catas de vino  e incluso en muchos de nuestros post el adjetivo “redondo”, pero ¿sabes a qué nos referimos cuando calificamos a un vino como “redondo”? ¡Te lo explicamos!

Sin duda, el adjetivo “redondo” es uno de los términos más complicados de entender para aquellas personas que no están familiarizadas con el lenguaje vinícola. Además, hoy en día podemos encontrar diversas definiciones de esta palabra aplicada al vino circulando por la red,  lo que hace aún más difícil que los principiantes puedan comprender realmente su significado.

Por eso nosotros vamos a recurrir a una de las definiciones más clásicas: la que hizo Pamela Vandyke Price, uno de los grandes referentes del periodismo de vino en Reino Unido, en 1975. Textualmente, Pamela Vandkye Price realizó la siguiente definición: “Muchas personas encuentran útil pensar que el vino tiene forma, los vinos poco maduros o verdes pueden ser sesgados o rectos. Un vino redondo tiene un esqueleto adecuado, debido al alcohol, que está cubierto de manera agradable por una fruta carnosa y realzado por una buena piel (el aroma). Un exceso de redondez puede hacer que el vino quede mal proporcionado o sea demasiado graso”.

En este sentido, podemos entender que un vino redondo es un vino equilibrado que tiene la dosis justa de todos sus elementos básicos como acidez, dulzura, taninos, alcohol, aromas primarios y secundarios, cuerpo, etc… Sin que ninguno de ellos tenga alguna carencia.

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Vino Cerrogallina: Este vino ha sido calificado como redondo por numerosos catadores profesionales.

Asimismo, un vino auténticamente redondo presenta una textura especial de carácter normalmente afrutado que inunda todo el paladar, produciendo esa sensación de redondez en la boca que es la que a todos se nos viene a la mente cuando hablamos de vinos redondos.

Dos ejemplos de vinos redondos son Cerrogallina de Bodega Cerrogallina, elaborado cien por cien con uvas procedentes de cepas viejas de la variedad Bobal, y el vino Pasiego de Autor de Bodegas Pasiego, producido con un 55% de Cabernet Sauvignon, un 25% de Merlot y un 20% de Bobal.

Los dos son vinos armónicos que poseen unas características organolépticas completas, estando repletos de aromas, haciendo gala de una untuosidad y aspereza idónea y de una acidez y un nivel de tanicidad adecuados para no opacar ninguno de los otros elementos. Es decir, cumplen con todos los requisitos de un vino realmente redondo.

 

 

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