5 errores típicos que (quizás) cometes con el vino

España es uno de los países con mayor tradición vinícola del mundo. Precisamente por esta razón podríamos suponer que sabemos cómo tratar los vinos. Sin embargo, en muchas ocasiones sucede que, bien por desconocimiento o premura, no sacamos todo el partido a una botella de vino que podríamos disfrutar con toda su gama de matices simplemente prestándole algo más de atención. Para no malograr un buen caldo, toma nota de los errores más comunes que en ocasiones cometemos y procura evitarlos.

  1. Enfriarlo de manera poco ortodoxa.

La temperatura ideal para degustar un tinto es de 15 a 18 grados, con 20 estaría muy caliente. En el caso de un vino blanco que se debe servir más fresco, 10 grados son óptimos. Hasta ahí estamos de acuerdo. Así que, en primer lugar, presta atención a las recomendaciones de las bodegas para enfriar los vinos. Los cambios bruscos de temperatura afectan negativamente al vino y sus propiedades, por eso lo ideal es tener un lugar acondicionado en el que el vino esté a la temperatura correcta de una forma constante. Si esto no es posible, conviene que sepas que nunca debes enfriar una botella de vino en el congelador, ello produciría una bajada de grados demasiado brusca que afectaría a las propiedades del vino.

  1. Llenar demasiado la copa

Lo ideal es servir el vino hasta la parte más ancha de la copa, aproximadamente hasta la mitad, así permitimos que la bebida tenga espacio para respirar y potenciar su aroma y sabores. En el caso del vino blanco, que suele servirse más frío, lo recomendable es servir cantidades más pequeñas para que no se calienten en la copa. ¿Necesitas más exactitud? Unas sencillas recomendaciones te ayudarán: los vinos espumosos pueden servirse hasta 1 cm del borde de la copa, los blancos jóvenes no deben sobrepasar 1/3 de la copa, los tintos, rosados y blancos con barrica pueden llenar media copa, mientras que los tintos de crianza, reserva y gran reserva siguen la misma regla que los blancos jóvenes: máximo 1/3 de la copa. Efectivamente, quizá llenamos demasiado las copas.

Los vinos espumosos pueden servirse hasta un centímetro del borde la copa 

  1. Utilizar la cocina como vinoteca

Precisamente por lo que comentábamos con respecto a la temperatura, la cocina no es el lugar más idóneo para almacenar esas botellas de vino de la D.O Utiel – Requena que estás deseando descorchar para una ocasión especial. La variabilidad térmica que suele haber en esta estancia de la casa, así como la presencia de olores pueden perjudicar al vino. Éste debe estar a oscuras, fresco y ventilado pero húmedo y libre de olores que puedan contaminar el tapón y pasar al interior.

  1. Guardar el vino en posición vertical.

El vino es un elemento vivo y en constante evolución que precisa de unas condiciones correctas para su conservación óptima. Lo recomendable es guardar la botella horizontalmente o de forma inclinada para que el corcho se mantenga húmedo y no deje pasar aire al interior.

Guardar los vinos en posición horizontal, una regla básica de conservación 

  1. Volver a tapar la botella con el corcho una vez abierta

Cuando descorchamos una botella de vino, entra oxígeno del exterior cargado de partículas y microorganismos, lo que produce una serie de reacciones de degeneración. Lo mejor, si no terminamos la botella una vez abierta, es taparla con una bomba de vacío manual y guardarla en un lugar fresco y oscuro. Debemos evitar volverla a tapar con el corcho, pues se ha contaminado, ni meterla en la nevera.

¿Cuántos de estos “errores” cometías? ¡Intenta evitar estas prácticas poco recomendables a partir de ahora y notarás la diferencia!

 

 

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